página(s) : 3/7
Las
máscaras culturalmente aprendidas (aunque a estas edades no estén del todo
consolidadas) caen y tanto atracciones como animosidades se ven, de alguna
manera, intensificadas.
1 Apunta
A.R. Damasio (2001,182) que los impulsos biológicos y la emoción pueden dar
lugar a la irracionalidad en algunas cir-cunstancias. LeDoux (1992, cit. en
C. Martín Bravo, 1999,72) explica que junto a la larga vía neuronal que va al
córtex, se da una pequeña estructura que, a modo de atajo, comunica
directamente el tálamo con la amígdala, sin tener que pasar por el neocórtex: El
sistema emocio-nal puede actuar independientemente del neocórtex. Existen
ciertas reacciones y recuerdos emocionales que tienen lugar sin la menor
parti-cipación cognitiva consciente.
2 Explica
este autor (1997, 94) que: En determinados casos, cuando el nivel energético
sobrepasa un determinado umbral, aparece una situación caótica de energía
difusa observable en la inestabilidad piscomotriz o síndrome hipercinético, en
cuyo caso la función de aco-modación no puede desempeñar eficazmente su papel.
Todo ocurre como si la información sensorial no pudiera ser analizada en el
ámbito cortical, de forma que la reacción motriz refleja su aparición de manera
explosiva y no controlada. Esta es una vieja idea sobre la que ya John
Dewey (1995, 176) llamaba la atención, advirtiendo que: Cuando una actividad
es su propio fin en el sentido de que la acción del momento es completa en sí
misma, es puramente física, no tiene sentido. La persona, o bien marcha con
movimientos totalmente ciegos, quizá puramente imitativos, o bien se halla en
un estado de excitación que es agotador para el espíritu y los nervios.
3 La
necesidad de valoración, de ser protagonista para autoafirmarse lleva a
comportamientos egocéntricos en los que muchas veces se compite principalmente
con las personas del mismo equipo.
La
cantidad de historias que se dan en un juego son difíciles de seguir, pero al
hacerlo nos brindan una información riquísima sobre la construcción del grupo y
los desequilibrios a los que el docente debe atender:
Observamos
al grupo de cuarto de primaria jugar a un juego muy sencillo en el que hay
muchos balones y todos tratan de dar sin ser dados por otros. Se aprecia que
César, David, Alberto y Saúl sólo se persiguen entre ellos. Vicente en alguna
ocasión se pone delante de ellos para que le den, pero ellos le ignoran.
Incluso cuando para llamar la atención de Saúl le tira un balón para darle,
éste último no le tiene en cuenta y sigue con su juego particular.
En
otro lance David choca con Alberto y se enfadan. Posteriormente, cuando pasan
al lado el uno del otro no se hacen caso, ya no se disparan el balón y más
tarde, en un juego similar a «cazadores y conejos» no se pasan el balón para
salvarse el uno al otro.
Vemos
también que hay algunas personas como Luisa o Rafa que no saben muy bien dónde
atender, se ven desplazados pues nadie les tira el balón y nadie responde a sus
lanzamientos. [sacado del vídeo de la sesión del 9-XI-1999]
En
este juego el balón es una metáfora de los vínculos afectivos que va mandando
información sobre quien te tiene en cuenta y quien no. Estos desequilibrios
muestran quien puede hacer y quien no; o quien tiene más oportunidades para
pro-bar, decir y recibir, y quien va viéndose relegado hacia un segundo plano
de mayor inseguridad.
Ante
estas situaciones el docente debe buscar fórmulas que posibiliten que al final
de una sesión todos hayan recibido educación física.
2.
BÚSQUEDA DE UNA METODOLOGÍA QUE ATIENDA Y SUBSANE ESTOS PROBLEMAS
A
partir de éstos y otros muchos problemas que plantea el desarrollo de las
actividades lúdicas para que sean educativas se van desprendiendo necesidades a
contemplar desde la metodología para irlas subsanando:
Problemas
Repercusiones en la metodología
|
Visión del
juego como espacio de catarsis, desfogue, recreo...
|
Tranquilizar,
implicar, ayudar a tomar conciencia de la acción
|
|
Baja
conciencia, poca posibilidad de aprendizaje, de dar nuevas respuestas...
|
Ayudar a
centrar la acción en temas, identificar elementos para enriquecer la acción,
reducir la complejidad de las situaciones del juego, posibilitar situaciones
de acción creadora y autoevaluada
|
|
Pocas
oportunidades de protagonizar, de actuar (marginación, exclusión,
incompetencia aprendida...)
|
Dejar
tiempos de acción más clara en pequeños grupos. Dejar que todos pasen por
situaciones de pequeños éxitos y de progresión individual
|
|
...
|
...
|
Página Anterior (2/7) - Página Siguiente (4/7) 