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Alfonso
García Monge (Escuela Universitaria de Educación de Palencia-Universidad de
Valladolid)
INTRODUCCIÓN
Trabajando
en las posibilidades de desarrollo curricular de los juegos motores reglados en
Educación Primaria apreciá-bamos que en éstos se daban muchos comportamientos
alejados de nuestros propósitos educativos. Intentando buscar unas prácticas de
más calidad que hiciesen salir al alumnado de sus respuestas más primarias
(egocéntricas, individualistas, impulsivas e irreflexivas) indagamos sobre
fórmulas para valorar la calidad de las situaciones por las que había pasado el
alumnado y las oportunidades que le habíamos dado de salir de sus respuestas
primarias.
En
esta comunicación pretendemos contar brevemente parte de este proceso. Para
ello, seguiremos el siguiente esquema:
– El problema:
Partiremos en un primer punto, en un epígrafe que hemos denominado «¿juego
versus aprendizaje?», del planteamiento de nuestros problemas a la hora de
trabajar con juegos motores reglados.
– La
metodología para subsanarlo: Describiremos brevemente algunas claves de la
metodología a la que hemos llegado para intentar que nuestras sesiones de
juegos en educación física escolar sean de más calidad (contribuyan a que todos
y cada uno tengan oportunidad de aprender; salgan de sus respuestas impulsivas
y egocéntricas hacia otras más intencionadas, compartidas y variadas; den
oportunidades de éxito; enriquezcan las respuestas de todos y cada uno de los
componentes del grupo...).
– La valoración
de los efectos de las intervenciones: Pasaremos a continuación a describir el
instrumento con el que intentamos analizar y valorar la calidad de la actividad
del alumnado y las oportunidades que tienen de vivenciar estados más cercanos
al aprendizaje que les alejen de las respuestas más contaminadas por la
emoción. Se trata de unas tablas de observación en las que recoger las
diferentes situaciones o conductas por las que puede pasar el alumnado en
nuestras sesiones.
– El interés de
utilizar este instrumento de análisis: Finalizaremos esta comunicación
realizando, a modo de conclusión, una exposición de los aspectos de interés que
nos ha aportado este instrumento de análisis de la práctica.
1. ¿JUEGO
VERSUS APRENDIZAJE?
Pensamos
que es necesario revisar, cotejando con la práctica, muchas de las teorías
generales sobre el juego que de forma acrítica se han extendido y asumido como
válidas para cualquier situación. Muchas de las afirmaciones que se han
realizado sobre los juegos en general, se han extrapolado a todo lo que llevara
la «denominación de origen» «juego» sin mayores cuestionamientos.
Observando
numerosas sesiones de juegos motores reglados en educación física nos
encontramos con muchas respuestas y situaciones alejadas de las intenciones
educativas del docente y distantes de estados que propicien el aprendizaje.
Entendemos
que estos problemas derivan de las características del juego motor reglado y
del desarrollo de éste en el contexto de la educación física:
– El juego
motor reglado es un escenario en el que cada persona da salida a lo más intimo
de su personalidad. Surgen en él las conductas más espontáneas y ello provoca
individualismo, rechazos, conflictos, marginaciones...
– El juego
motor reglado está cargado de símbolos que movilizan emociones, las cuales
provocan respuestas impulsivas y descontroladas. Ello es fuente de roces y
lesiones.
– El contexto
de la educación física hace que su valoración sea frágil. Incardinada en unos
horarios en los que el cuerpo no se ve atendido en ningún momento, no es de
extrañar que el alumnado busque en ella un tiempo de escape. En el caso de los
juegos en educación física la situación se agrava porque las actividades
recuerdan mucho más a lo que los niños y niñas hacen en sus recreos. Los
escolares intentan tomar los tiempos de juego como una fórmula de catarsis y
desfogue. Resulta difícil, por tanto, para el educador abrirse un hueco en esa
actividad para lograr hacerla más educativa.
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