La idea de que una dieta sana, rica en frutas y verduras,
combinada con una actividad física moderada es la mejor fórmula para combatir la
aparición de enfermedades de tipo cardiovascular no es nueva. ¿Pero cuál de las
dos pesa más? ¿La dieta o el ejercicio? Según los resultados de varios estudios
internacionales parece que la balanza se inclina más hacia el ejercicio
físico.
Marta Serrano Romero marta.serrano@unidadeditorial.es
24/12/2007
Una investigación del centro médico de la Universidad de
Duke, en Estados Unidos, demuestra que caminar enérgicamente de manera regular
es suficiente para mantener a raya el perímetro abdominal y protegerse del
síndrome metabólico. El estudio fue realizado en 171 personas de mediana edad y
con sobrepeso que fueron sometidas a 8 meses de ejercicio físico regular. Al
final del programa se comprobó que siguiendo la misma dieta, solamente el 27 por
ciento presentaba alguna alteración metabólica, cuando en un principio era el 41
por ciento. En declaraciones a la revista American Journal of Cardiology,
Johanna Johnson, investigadora clínica del centro médico de la Universidad de
Duke, explica que cualquier persona puede reducir su riesgo metabólico caminando
apenas 30 minutos diarios seis días por semana.
Menos
infartos
Otro estudio publicado en Journal of the American
Academy of Neurology concluye que las personas que llegan a los 40 años con una
buena condición física tienen un 50 por ciento menos de riesgo de sufrir un
infarto cerebral que aquéllas que no han practicado ninguna actividad física.
Para esta investigación se examinó durante cuatro años a 13.615 personas del
Reino Unido con edades comprendidas entre los 40 y los 79 años que no hubieran
sufrido ningún derrame cerebral, ataque al corazón o cáncer.
En España, a
través del estudio Avena, se ha observado la misma tendencia, pero en jóvenes.
El objetivo de esta investigación, que lleva en marcha desde 1995, es evaluar el
estado de salud y la situación nutricional y metabólica de los adolescentes
españoles.
Según explica a CF Marcela González-Gross, profesora de la
Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF de la Universidad
Politécnica de Madrid y coordinadora del estudio, "los primeros resultados
indican que los adolescentes españoles cada vez hacen menos deporte y, debido
precisamente a ello, la tasa de obesidad y sobrepeso continúa en
aumento".
Otro de los coordinadores de la investigación, David Cañada,
que participó junto a González-Gross en una mesa redonda celebrada este mes por
la Fundación Vida Activa, comentó que no entiende cómo, ante estos datos, "la
actual ley de educación (LOE) ha reducido en un 25 por ciento los horas de
educación física obligatorias respecto a la ley anterior, la
Logse".
Según Cañada, las recomendaciones internacionales mínimas sobre
actividad física de niños y adolescentes, respaldadas en España por la
Estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad, establecen que "todos los niños y
adolescentes deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física de
intensidad moderada a vigorosa. Asimismo, por lo menos dos días a la semana,
esta actividad debe incluir ejercicios para mejorar la salud ósea, la fuerza
muscular y la flexibilidad".
Más
extraescolares
Según González-Gross, incluso habiendo mantenido
las mismas horas obligatorias de educación física, seguiríamos sin resolver el
problema, por lo que hay que incidir más en las actividades deportivas
extraescolares".
Sergio Giménez, coordinador nacional del Grupo de
Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria
(Semergen), y Montserrat Romaguera, médico del Grupo de Actividad Física y Salud
de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), coinciden
en que "es preferible tener un sobrepeso moderado y hacer ejercicio físico que
tener normopeso y no desarrollar ningún tipo de actividad física
regularmente".