Todo niño en edad escolar y adolescentes deberían participar en alguna actividad física adecuada que tenga la capacidad de formar parte de su estilo de vida en el futuro.
Pero, pese a las bondades de esta sugerencia universal, es preciso que se esté al tanto de cierto tipo de detalles antes de iniciar a una persona de corta edad al desarrollo de sus aptitudes: "Lo primero que se debe tomar en cuenta es la diferencia entre actividad física y deporte", explica el doctor Francisco Perozo, especialista en Medicina Deportiva, quien explica que la primera "se refiere al ejercicio físico en general, tras la búsqueda del desarrollo físico integral del individuo". Mientras que lo segundo "se refiere a la práctica de algún deporte específico y se persigue el rendimiento en esa disciplina".
Según el galeno habrá individuos que practiquen deporte a nivel recreativo y otros a nivel competitivo: "Allí hablaríamos del niño atleta; esto diferencia el trato a cada uno de ellos, pero no sólo esto lo condiciona. El sexo, la edad, su estado nutricional y el estado de salud física de base (también) condicionan todo eso, sin contar si existe alguna discapacidad que requiera algún tipo de compensación".
Las alternativas para ejercitar al niño se pierden de vista, especialmente en un país como Venezuela donde hay deportes muy ligados a la idiosincrasia local; tal es el caso del beisbol y el baloncesto, disciplinas que según los especialistas afinan los reflejos, permitiendo respuestas rápidas y lógicas ante situaciones apremiantes. O la natación, una de las disciplinas más completas, que forma una capacidad cardiovascular óptima, amén de ayudar a la resistencia.
Temprano y sin presiones
De acuerdo con el doctor Javier Sánchez, del grupo Prevención en la Infancia y la Adolescencia (Previnfad), existe una edad ideal a partir de la cual debe iniciarse al niño: "Los deportes organizados son preferibles a partir de los seis años, por deseo del niño y con el objetivo de disfrutar; el deporte organizado asegura la actividad física regular".
Francisco Perozo, por su parte, enfatiza que la práctica de actividad física o de deporte nunca debe ser de manera obligatoria: "Para tratar todos estos puntos se debe contar con un grupo multidisciplinario, compuesto por los padres, representantes o responsables, médicos en el área, pediatras, entrenadores, técnicos y psicólogos y por supuesto el protagonista, el niño, quien debe recibir estímulos positivos, nada de presiones para mantener la asistencia a la actividad o mejorar el rendimiento, ni obligarlo a nada, tener presente que el niño es niño, no convertir esto en un trabajo o motivo de estrés y entender que el pequeño también necesita momentos de solaz y diversión". De allí que recomendar un deporte en específico no es lo que estilan los especialistas, porque cualquiera que elija el niño siempre será la ideal para sí, siempre y cuando cuente con la orientación adecuada.
Sobre la intensidad, Sánchez, de Previnfad, explica: "el tipo y cantidad de ejercicio no están determinados, aunque se estima que en preescolares puede ser suficiente la actividad innata espontánea cuando se le permite el juego libre y en escolares y adolescentes se recomienda al menos 20 minutos diarios de ejercicio, tres o más veces por semana".
Fuerza infantil
Si la actividad física en la que va a participar el niño implica entrenamiento con fuerza, Sánchez recomienda "intercalar condiciones aeróbicas con las de resistencia e incluir calentamiento y enfriamiento". Además sugiere "iniciar y aprender los ejercicios sin resistencia o sin peso para después irla añadiendo progresivamente y no incrementarla hasta completar de ocho a quince repeticiones por ejercicio". Igualmente recomienda involucrar en los entrenamientos el mayor número de grupos musculares y el más completo rango de movilidad articular. Destaca además que el levantamiento de peso no es la actividad más aconsejable para los niños. Es más bien una opción para quienes superan la mayoría de edad.
Seguridad personal
Una opción aceptable que también contribuye con el desarrollo mental y físico de los más pequeños, tiene su origen asiático. Esta no es más que la práctica de kárate, kung fu, taekwondo, o cualquier arte marcial que "les da seguridad de sí mismos a los niños, los involucra en la disciplina y el deporte", según asegura el senséi Sandro Segnini, cuarto Dan en kárate do.
Optimizar la velocidad, así como potenciar la elasticidad y la fuerza son algunas de las promesas de las artes marciales, según comenta Segnini, quien además es el creador de la modalidad de fitness de combate tae-tek: "Las artes marciales son beneficiosas hasta como para llevarla como carrera, como algo paralelo a los estudios; los niños las pueden practicar desde los cuatro años con una frecuencia de tres veces por semana".